CulturaLa RiojaArauco

LA BATALLA DE LAS EMPANADAS: SANTIAGUEÑAS O RIOJANAS

El noroeste argentino comparte el paisaje, el calor y la siesta, pero cuando se enciende el horno de barro, la hermandad se termina. La batalla por determinar cuál es la mejor empanada del país tiene dos competidores que defienden su receta como si fuera un dogma de fe: Santiago del Estero y La Rioja.

Fuente: Nuevarioja Sociedad

LA BATALLA DE LAS EMPANADAS: SANTIAGUEÑAS O RIOJANAS
LA BATALLA DE LAS EMPANADAS: SANTIAGUEÑAS O RIOJANAS Foto: Nuevarioja Sociedad

Según publicó Nuevarioja Sociedad, El noroeste argentino comparte el paisaje, el calor y la siesta, pero cuando se enciende el horno de barro, la hermandad se termina. La batalla por determinar cuál es la mejor emp...

CulturaLa RiojaAraucoAquí

Los detalles

Por el lado de los santiagueños, el argumento es letal: la empanada tiene que ser jugosa, chorreante y con la carne picada a cuchillo . Para ellos, el secreto innegociable está en el equilibrio del comino y el pimentón, sumado al huevo duro picado. En Santiago te van a decir que si la empanada no te obliga a abrir las piernas para no mancharte los pantalones, entonces es un pastel al horno, no una empanada. Es el orgullo de la "Cuna de Poetas y Cantores", donde el sabor entra por los ojos y por la grasa de pella.

Pero cruzando el límite provincial, en La Rioja, la respuesta es categórica: "A la empanada santiagueña le falta alma... y les sobra caldo" . El paladar riojano exige otra complejidad. Aquí, la papa —cortada en cubos milimétricos— es bienvenida porque absorbe los jugos y equilibra la textura, y la presencia de la aceituna de la zona aporta ese toque salado y noble que remite directamente a los olivares milenarios de Arauco. Para un riojano, la empanada es una obra de ingeniería donde ningún ingrediente compite con el otro.

La rivalidad gastronómica no es solo una cuestión de recetarios, es una disputa por ver quién representa el verdadero "gusto del Interior". Los santiagueños suelen mirar con cierta suficiencia las mesas vecinas, acusando a los riojanos de "secar" la empanada con el uso de la papa, un sacrilegio para los puristas del Mistol.

Quiénes están involucrados

"Para comer pastel de carne, me voy a una panadería" , suelen chicanear desde las orillas del Río Dulce. Por su parte, el riojano no se queda callado y devuelve el golpe al mentón del orgullo santiagueño: argumentan que la empanada de Santiago abusa de la grasa y el caldo para camuflar la falta de condimentos autóctonos y la calidad del producto, ironizando con que se necesita un babero y un curso de primeros auxilios para poder comer una sin terminar en el lavadero. Es el choque entre la abundancia rústica y el purismo del olivar, un superclásico culinario donde nadie está dispuesto a dar el brazo a torcer.

¿Es la simpleza jugosa de Santiago la que manda, o la sofisticación de los ingredientes riojanos la que gana el podio? Las redes sociales y las peñas debaten los fines de semana, pero la herida sigue abierta.

Y vos, ¿de qué lado estás? ¿Sos del equipo de la empanada chorreante de Santiago o preferís la justa medida con sabor a olivo de La Rioja? Dejá tu comentario.

También puede interesarte

Comentarios

Sé el primero en comentar.

Los comentarios se moderan. No se permiten links, insultos ni datos sensibles.